Aunque no lo parezca a simple vista el pez cebra tiene algunas similitudes con el ser humano. Entre otras cosas, comparte más del 80 por ciento de su genoma con el hombre, lo que permite que los resultados de investigación de los fármacos probados en estos animales sean potencialmente extrapolables al ser humano.
Además, y como ventaja añadida, los embriones de estos animales son transparentes, por lo que se pueden observar sus órganos internos en formación, proceso que se realiza en 24 horas.

Zebrafisch

Por este motivo, su estudio resulta revelador para conocer la base genética de algunas enfermedades humanas, lo que ha llevado a la creación de la Plataforma de Genómica Funcional, la mayor instalación de peces cebra en el mundo y que fue inaugurada el día 5 de Abril en Sevilla.

El conocimiento de cómo los genes (22.100 en el pez cebra y 23.800 en el hombre) activan el crecimiento celular y su diferenciación en las células especializadas que crean cada órgano de un vertebrado es de gran trascendencia, pues muchas enfermedades tienen su base en el comportamiento anómalo de alguno o varios de dichos genes. Esas regiones reguladoras son las que instruyen a las células para utilizar o no una información genética determinada y están controladas por la expresión del gen de la proteína fluorescente verde en distintos tejidos y órganos, que permite realizar el seguimiento visual del animal.

Aunque la investigación actual se centra en el estudio de cuatro enfermedades humanas (un tipo de sordera, enfermedades neuronales, diabetes y ciertos tipos de cáncer de colon), lo cierto es este tipo de investigación facilitará el diagnóstico de muchas enfermedades hereditarias.

Tan distintos y tan iguales...